Daniela Mercury – O canto da cidade

Daniela Mercuri de Almeida (Nacida en Salvador de Bahía, 28 de julio de 1965), conocida como Daniela Mercury, es una importante cantante, compositora, bailarina y productora musical de axé, samba y MPB. Su éxito comenzó en la década del ´90, y la convirtió en una de las cantantes brasileñas más populares de todos los tiempos, vendiendo 20 millones de álbumes en todo el mundo. Entre sus mayores éxitos se encuentran “O Canto da Cidade”, “Rapunzel”, “Música de Rua”, “Ilé Pérola Negra” “Trio Metal” “Oyá Por Nois” y “Maimbé Dandâ”.

O Canto da Cidade

A cor dessa cidade
Sou eu!
O canto dessa cidade
É meu!..

O gueto, a rua, a fé
Eu vou andando a pé
Pela cidade bonita

O toque do afoxé
E a força, de onde vem?
Ninguém explica
Ela é bonita…

Uô Ô!
Verdadeiro amor
Uô Ô!
Você vai onde eu vou…

Não diga que não me quer
Não diga que não quer mais
Eu sou o silêncio da noite
O sol da manhã…

Mil voltas o mundo tem
Mas tem um ponto final
Eu sou o primeiro que canta
Eu sou o carnaval…

Uô Ô!
Verdadeiro amor
Uô Ô!
Você vai onde eu vou…

El canto de la cuidad

El color de esa ciudad
Soy yo
El canto de esa cuidad
Es mio

El gueto, la calle, la fé
Me voy andando a pie
Por la ciudad bonita

El toque del afoxé
Y la fueza, de onde viene?
Nadie ya explica
Ella es bonita

Uô Ô!
Verdadero amor
Uô Ô!
Tu vas donde voy yo

No digas que no me quieres
No digas que no me quieres más
Yo soy el silencio en la noche
El sol de la manana

Mil vueltas el mundo da
Pero hay un punto final
Yo soy el primero a cantar
Yo soy el carvanal

Uô Ô!
Verdadero amor
Uô Ô!
Tu vas donde voy yo

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Sergio Mendes – Mas que nada

Nadie ha popularizado tanto la música brasileña como Sérgio Mendes, cuyo nombre está ligado a una canción: «Mais que nada». Medio millón de copias vendidas hacen de él un clásico.

Decir Mais que nada y te sale su estribillo bailoteando entre los dientes: Oaria raio, obá, obá, obá / O-o-o-o-o arya ayo, obá, obá, obá / Mais que nada / Sau da minha frente / Que eu quero passar / Pois o samba está animado / O que eu quero é sambar… No hay mucho que traducir porque tampoco la letra tiene demasiado que rascar en el entrelineado de los versos. El espíritu de la samba consiste en la espiritualidad de dejarse llevar. Sin pensarlo dos veces. Sin mensaje alguno. ¡Qué coisa mais linda! La música acompaña como si tuvieras un tocadiscos en la cabeza. Sí, esta canción pertenece a la época de los vinilos –¡tan modernos ahora!–, pero la verán en YouTube en primera línea de visitas (millones) según la versión que hace de la misma el grupo norteamericano Black Eyed Peas. Solo los clásicos son reinterpretados generación tras generación aunque Sérgio Mendes no se sienta como tal: «Mi trabajo es conocido y me siento muy orgulloso de eso. Pero clásico, no sé».

Pionero en la popularización de la música brasileña, aunque antes de él hubo otros y luego vendrían muchos más, muchísimas más canciones. A todos ellos ha arrimado su piano y sus cadencias jazzísticas y melódicas Sérgio Mendes: de António Carlos Jobim a Caetano Veloso o Vinícius de Moraes o Carlinhos Brown. No obstante, él es el primero que arrasa en Estados Unidos. Sonaban los años sesenta cuando Herp Albert –otro clásico de las melodías made in USA con su trompeta y sus Tijuana Brass– lanza en eso que se llama aún hoy Billboard (lista de éxitos) a Sérgio Mendes y a la banda Brasil’66. Medio millón de copias vendidas de Mais que nada y tocar delante de Lyndon B. Johnson y Richard Nixon. No parece que la calidez y buen rollo de esta melodía les cambiara el gesto de la cara. El rictus de sota de bastos. Ni llegó la paz a Vietnam ni se esfumaron los escándalos del Watergate. De ahí a que el mundo entero cantara, un cimbreo. Hasta Abu Dabi, donde me encuentro para charlar con Sérgio Mendes.

Estoy sentada bajo una cúpula tan dorada que no me extrañaría que fuera de oro de verdad. En Abu Dabi todo es posible desde que la tierra escupe dinero por boca de los pozos petrolíferos. Oro líquido que da más brillo y esplendor que cualquier academia. Es el hotel donde se aloja el músico brasileño. Sérgio Mendes dará un concierto en su también dorado teatro. Emirates Palace Hotel se llama el enclave. No piensen mal porque no acertarán. No me alojé en él. No dormí sobre una cama con ocho colchones para que no me molestase ni un garbanzo, como la princesa del cuento. De hecho, cuando me citan allí llegué a pensar que se trataba de un auténtico palacio real. Tan grande, tan ampuloso, tan dorado, con tantos salones, con tantos turistas haciendo fotos aquí y allá.

Entre una nube negra como tinta china de veinteañeras vestidas con su hijab se abre paso al fondo Sérgio Mendes con pantalón corto, camisa y el característico sombrero de paja que lleva incluso en sus actuaciones, que no tapa cana alguna porque las que pudiera haber ya están bien camufladas. Tiene setenta y cuatro años y el que viene cumplirá cincuenta en la música. Llama la atención este aire californiano en su aliño indumentario cuando los hombres de alrededor blanquean el horizonte con chilabas impolutas. No llevan sombrero sino kufiyya. ¿Qué hace un mito de la música brasileña y, por ende, popular y contemporánea, en estos lares tan tupidos en sus vestimentas? Obvio, va a dar un concierto, pero ¿cómo bailará este auditorio? Es lo que tiene poder montar un Festival, el de Abu Dabi, que ya va por su decimosegunda edición, y traerte a quien te dé la gana. Veremos si al final el público baila.

Estoy preparada para vocalizar bien mis preguntas en castellano; espero que él me responda en brasileño. Los ritmos de las lenguas latinas unen mucho y permiten entendernos sin recurrir a los códigos anglosajones. Este es el plan, pero Sérgio Mendes habla perfectamente castellano. Con esta sorpresa comienza la conversación. Al final, me maravilla que las lenguas para él suenen como música. Escucha hablar y saca melodías.

¿Y cómo se maneja en español?

Hablo portugués, francés, italiano. Me encantan las lenguas. Me encanta la literatura y la Historia de España.

Usted no toca en mi país desde hace mucho tiempo… ¿Y eso por qué?

Porque no me invitan y entonces no voy.

¿Pero ha trabajado muchas veces allí?

Muchas veces: en Madrid, Barcelona, Marbella. Pero no he tenido oportunidad de regresar. Todos los años hacemos una gira por Europa. Yo vivo en Los Ángeles. Tocamos en Francia, Alemania, Inglaterra, pero no he tenido la oportunidad de volver a España y me gustaría hacerlo.

¿Ha interpretado con músicos españoles?

Nunca. Tengo mi orquesta, mi conjunto, mi banda. Son casi todos brasileños, pero nunca grabé o toqué con un músico español. Me gusta mucho el flamenco, por ejemplo.

¿Con quién le gustaría subirse al escenario?

Con alguien a quien le gustase tocar conmigo.

Es una buena respuesta.

Tiene que ser una atracción mutua. Así funciona la magia.

Por ejemplo, le hubiese gustado con Paco de Lucía…

Claro que sí.

Me queda claro que aunque la cordialidad va tallada en su blanca dentadura y en su buen color de piel tostada, Sérgio Mendes será parco en palabras y voy a tener que cantarle no solo las cuarenta preguntas que llevo en batería, sino su Mais que nada, Pais Tropical, Magalenha, Agua de Beber, The Look of Love… Todo su repertorio de versiones más conocido. Un concierto de hora y media, con bises incluidos. Pero él se deja y me deja porque entendemos que el jet lag es lo único contra lo que no puede luchar su vitalidad. De Los Ángeles a Abu Dabi son dieciséis horas de vuelo. «Vivo en California desde hace muchos años –comenta–. Es más cómodo. También es donde empecé mi carrera discográfica, y también están las películas. Es un centro cultural como Nueva York. Hay muchos artistas que viven en Nueva York o Los Ángeles. Para mí fue importante empezar mi carrera en EE.UU. porque hay posibilidades de hacer cosas. La proyección al resto del mundo funciona bien.»

¿Recuerda su primera melodía?

Sí, tenía diecisiete años y se llamaba Noa, Noa y se la dediqué a Gauguin, el pintor francés. Me gusta mucho su trabajo. Se marchó de Francia para ir a Polinesia. Me encanta su historia. Se llamaba Noa, Noa por un cuadro de Gauguin. Fue una composición en homenaje a él.

Empiezo a susurrarle el Mais que nada para que se anime y me cante (cuente) muchas más coisas. «Es un canto de origen africano –especifica–. Hay muchos detalles en mi país que vinieron de África, como la religión, por lo que es algo un poco religioso también. No con mensaje religioso, pero como un himno, una celebración de la vida.» Para que quede todo bien claro, como el agua de beber, no tarda ni un minuto en acompasar que «la música la compuso Jorge Ben, otro gran autor brasileño, no yo. Autor también de Pais Tropical. Yo tuve éxito por su música. Escuché Mais que nada por primera vez en 1963 e hice los arreglos de la versión famosa.» Queda claro.

¿Orgulloso o harto de esta melodía?

Es una canción mágica. Fue la única vez en la Historia de la música que una canción en brasileño fue un éxito mundial: EE.UU., Europa, Asia, Japón, en todas partes. Creo que es la fuerza de la melodía, que es muy atractiva, muy sencilla y muy contagiosa. He tenido otras canciones que también fueron éxitos, en otros lugares. No solo Mais que nada. Para mí es un placer tocar esa canción. La grabé dos veces: en 1966 y 40 años después con los Black Eyed Peas, y disfruté mucho haciéndolo. Fue una reinterpretación.

Admirado por músicos como will.i.am, de Black Eyed Peas, y otras estrellas contemporáneas, aparentemente en las antípodas.

Claro que sí. Me gusta compartir la música. Siempre es una sorpresa cuando me encuentro con músicos de otra generación diferente a la mía, más jóvenes, a los que admiras, y a quienes les gusta tanto el trabajo, como will.i.am, John Legend y Janelle Monáe.

En el vídeo que se grabó en los años 60 de la canción, un Sérgio Mendes jovencísimo sale tocando el piano. La banda la integran, además, y nada más, que un contrabajo y otro músico que marca los ritmos con maracas y similares «sonajeros». Dos guapas (una rubia y morena) minifalderas cantantes. Muy sesenteras, muy maryquant. Entre el estribillo se cuelan marcadas tonalidades del jazz. «No me gustan las etiquetas –remarca Sergio Méndes–. Soy pianista, compositor,  productor… Me gusta trabajar con otras personas y hacer arreglos. Canto un poco también, pero me agrada todo tipo de música: me gusta el jazz, el flamenco, la música internacional. Y todo eso se entremezcla en mi estilo.»

En el vídeo que graba con will.i.am y los Black Eyed Peas cuarenta años más tarde, el elegante toque minimalista y jazzístico (aunque a él no le guste etiquetarse) pasa a ser abigarrado en los ritmos y en el fraseo de rap. Sérgio Mendes sigue apareciendo al piano mientras van y vienen planos de una party discotequera muy siglo XXI. Entre afterhour y rave. La sensualidad casi inocente del original resulta más agresiva y sexual, también. El puro estilo will.i.am y Black Eyed Peas. «Creo que se puede hacer música contemporánea, como los discos que hago yo, con componentes modernos. Por ejemplo, me gusta mucho el rap, pero me gusta como si fuera una percusión, pero con melodía, no solamente un beat electrónico. Eso no me interesa», remata Sérgio Méndes.

Defina la música portuguesa. ¿Qué la hace distinta y con ese poder de seducción?

Diría que no es música portuguesa. La música portuguesa es el fado.

(Yo también tengo jet lag, se manifiesta en toda su tontería y torpeza.)

Perdón, la música brasileña… Además, tan distinta del fado, como el día de la noche.

Me gusta mucho también el fado, aunque no es lo que hago, claro. La diversidad de la música brasileña, los ritmos que vinieron de África, por ejemplo, las melodías que se pueden bailar, que son románticas y sensuales. Eso es lo que consigue que las composiciones brasileñas sean muy especiales.

Brasil es una batucada continua. Exuberancia en la música, en el arte y en la literatura. Todo vibra al unísono en los años sesenta, pese a que toca bailar con la más fea, una dictadura militar. No daré una selección nacional de nombres. Corren los tiempos de Tropicalia, de Oiticica, en plena Cosmococa, y de eso que ellos hacen llamar Antropofagia. Hermoso término para definir un manifiesto de libertad absoluta. Comerse los unos a los otros por amor al arte. También concluye Érico Veríssimo la larga saga de El tiempo y el viento. Literatura, arte, música. Antropofagia absoluta. «Sí, cuando se habla de António Carlos Jobim, de Vinícius de Moraes… Ellos también hacían literatura. Son poetas. La literatura y la pintura son únicas en Brasil. No hay un porqué exacto pero es diferente», apunta Sérgio Mendes.

¿Siente nostalgia de aquella época dorada con tantos nombres que no se han vuelto a conjugar?

Lo que siento es que existe una falta de melodía. Pero en todo el mundo, no solo en Brasil, también en EE.UU., en Europa… No oigo tantas composiciones hermosas como escuchaba en las décadas de 1960 y 1970. A los jóvenes les gusta bailar una música casi sintética, de discoteca… Es una música muy fría. Falta melodía. No sé dónde están las melodías. Es un ciclo, un periodo. En España pasa lo mismo. La gente toca la música de club, sintética. No es una música orgánica, no veo ninguna emoción. Es lo único que echo en falta y por eso trato de grabar con los nuevos compositores brasileños, como Carlinhos Brown, muy conocido en España, y Toninho Horta, que sí que preservan ese punto. Carlinhos es un gran percusionista. Hace letras musicales muy buenas. Compuse varias músicas con Carlinhos Brown. Me gusta mucho. Es de Bahía.

Entonces, deduzco que siente un poco de nostalgia. Deme un nombre de entre los clásicos imprescindible.

Hay varios que me gustan mucho. Caetano, claro, Gilberto Gil, António Carlos Jobim, Milton Nascimento.

¿Usted tocó con ellos?

Con todos ellos.

¿El país del mundó donde le agrada más dar conciertos?

Me gusta mucho Japón. Es un país totalmente diferente de los demás asiáticos. Me gusta la Historia, la comida, todas las ceremonias, todo en Japón, la estética japonesa, la disciplina. Me encanta Japón. Hace casi 50 años que voy cada año a Japón.

Ahora está en Abu Dabi y por la noche tocará delante Hoda I. Al Khamis-Kanoo, hija y esposa de adinerados hombres de negocios. Educada en Europa, por supuesto. También mecenas y fundadora de este Festival. A Sérgio Mendes le impresiona poco, después de Lyndon B. Johnson, Richard Nixon y otros tantos dignatarios… ¿Cómo bailará este auditorio? ¿Bailará, acaso? Esa esa la cuestión. El ser o no ser o la madre del cordero, ya que estamos en un país árabe y musulmán en su justa medida. No hay hiyab ni chilabas entre las vestimentas. Todo en su justa medida. A mi lado, un señor que yo juraría es gay. Sin problemas. También juraría que es occidental y trabaja en una Embajada o multinacional. Con las piernas cruzadas mueve el pie que queda en el aire al ritmo. Mais que nada es capaz de levantar de sus asientos a toda la corte de Abu Dabi. Ya no le pude preguntar a Sérgio Mendes si le gustó este público.

Sérgio Mendes: «Me gusta el rap, pero los ritmos de hoy son muy fríos»

Marisa Monte – Ainda Bem

Ainda bem

Ainda bem
Que agora encontrei você
Eu realmente não sei
O que eu fiz pra merecer
Você

Porque ninguém
Dava nada por mim
Quem dava, eu não tava a fim
Até desacreditei
De mim

O meu coração
Já estava acostumado
Com a solidão
Quem diria que a meu lado
Você iria ficar
Você veio pra ficar
Você que me faz feliz
Você que me faz cantar
Assim

O meu coração
Já estava aposentado
Sem nenhuma ilusão
Tinha sido maltratado
Tudo se transformou
Agora você chegou
Você que me faz feliz
Você que me faz cantar
Assim

O meu coração
Já estava acostumado
Com a solidão
Quem diria que a meu lado
Você iria ficar
Você veio pra ficar
Você que me faz feliz
Você que me faz cantar
Assim

O meu coração
Já estava aposentado
Sem nenhuma ilusão
Tinha sido maltratado
Tudo se transformou
Agora você chegou
Você que me faz feliz
Você que me faz cantar

Assim

**********************

Por suerte

Por suerte
Ya te encontré
Yo de veras no sé
Qué he hecho para merecerte a ti
Porque nadie
Nadie me apreciaba
Y quien me lo hacía no me interesaba
Llegué a no creer más en mí
Mi corazón
Se solía con la soledad
Nunca pensaría que tú
Conmigo te ibas a quedar
Te ibas a quedar
Has venido para aquí estar
Tú, que me haces feliz
Que me haces cantar
Así
Mi corazón
Ya estaba retirado
Sin desilusión
Había sido maltratado
Todo se cambió
Ahora que tú estás
Tú, que me haces feliz
Tú, que me haces cantar
Así.

Astrud Gilberto – Desafinado

 George Michael & Astrud Gilberto – Desafinado

Astrud Gilberto (Bahía, 29 de marzo de 1940) es una cantante brasileña de bossa nova, samba y jazz. De padre alemán y madre brasileña, su nombre de soltera era Astrud Evangelina Weinert

Su vinculación con el mundo de la música comenzó cuando se casó en 1959 con uno de los primeros guitarristas de bossa nova, João Gilberto. En 1963 estaba acompañando a su esposo en Nueva York mientras grababa con el pianista y compositor Antonio Carlos Jobim y con el saxofonista estadounidense Stan Getz un disco de fusión entre el jazz y la bossa nova.

A instancias de su esposo, Astrud Gilberto cantó unas estrofas y gustó tanto su voz que, a pesar de no tener experiencia previa, grabó el disco Getz/Gilberto, aunque no figuró en los créditos del disco. Pocos años más tarde se separó de João Gilberto.

Su éxito cantando Garota de Ipanema la catapultó como una de las intérpretes más conocidas de una época de oro de la música brasileña. A partir de entonces emergió como nombre reconocible en todo el mundo y comenzó una larga carrera artística. Grabó en varios idiomas, inclusive en español. La cantante empezó a escribir canciones en los años 70.

Astrud Gilberto es también una artista pintora, y es conocida por su apoyo a los derechos de los animales.

Recibió el premio “Latin Jazz USA Award for Lifetime Achievement” y fue inducida en 2002 al “International Latin Music Hall of Fame”.

Discografía

Álbumes

  • Stan Getz and Astrud Gilberto – Getz Au-Go-Go (Verve, 1964)
  • The Astrud Gilberto Album (Verve, 1964)
  • The Shadow of Your Smile (Verve, 1965)
  • Look to the Rainbow (Verve, 1965 )
  • Beach Samba (Verve, 1966 )
  • A Certain Smile, A Certain Sadness con Walter Wanderley (Verve, 1967)
  • Windy (Verve, 1968)
  • September 17, 1969 (Verve, 1969 in music)
  • Gilberto Golden Japanese Album (Verve, 1969)
  • I Haven’t Got Anything Better to Do (Verve, 1970)
  • Astrud Gilberto con Stanley Turrentine (CTI, 1971)
  • Astrud Gilberto Now (Perception, 1972)
  • That Girl From Ipanema (Audio Fidelity, 1977)
  • Astrud Gilberto Plus James Last Orchestra (Polygram, 1987)
  • Live in New York (Pony Canyon, 1996)
  • Temperance (Pony Canyon, 1997)
  • Jungle (Magya, 2002)
  • The Diva Series (Verve, 2003)
  • Astrud Gilberto(Rachelle Production, 2011)
  • Astrud Gilberto the bossanova queen(producciones AR, 2012)
  • Black Magic(STKM records, 2012)

Bandas sonoras

  • The Deadly Affair (Verve, 1965)

Otros discos con Astrud Gilberto

  • Stan Getz and João Gilberto – Getz/Gilberto (Verve, 1963)
  • Shigeharu Mukai & Astrud Gilberto – So & So – Mukai Meets Gilberto (Denon, 1982)
  • Michael Franks – Passionfruit (Warner Bros., 1983)
  • Étienne Daho – Eden (Virgin, 1996)
  • George Michael – Ladies And Gentleman – Best of George Michael (Sony, 1998)

Garota de Ipanema – Joao Gilberto

Garota de Ipanema – Joao Gilberto

Mira qué cosa más linda,
más llena de gracia,
es esa muchacha
que viene y que pasa,
con su balanceo,
camino del mar.

Niña de cuerpo dorado
por el sol de Ipanema,
con su balanceo
es todo un poema,
la chica más linda
que he visto pasar.

¡Ah! ¿Por qué estoy tan
solo?
¡Ah! ¿Por qué es todo tan
triste?
¡Ah! La belleza que existe,
belleza que no és
sólo mía,
que ahora
pasea solita.

Ah, vida mia si supieras que,
cuando tu pasas,
el mundo entero
se llena de gracia
con tu balanceo
camino del mar

Mira qué cosa más linda,
más llena de gracia,
es esa muchacha
que viene y que pasa,
con su balanceo,
camino del mar.

Niña de cuerpo dorado
por el sol de Ipanema,
con su balanceo
es todo un poema,
la chica más linda
que he visto pasar.

¡Ah! ¿Por qué estoy tan
solo?
¡Ah! ¿Por qué es todo tan
triste?
¡Ah! La belleza que existe,
belleza que no és
sólo mía,
que ahora
pasea solita.

Ah, vida mia si supieras que,
cuando tu pasas,
el mundo entero
se llena de gracia
con tu balanceo
camino del mar

¡Ah! ¿Por qué estoy tan
solo?
¡Ah! ¿Por qué es todo tan
triste?
¡Ah! La belleza que existe,
belleza que no és
sólo mía,
que ahora
pasea solita.

Mira qué cosa más linda,
más llena de gracia,
es esa muchacha
que viene y que pasa,
con su balanceo,
camino del mar.

Voce Abusou

Sergio Mendes – Voce Abusou

  Você abusou
Tirou partido de mim
Abusou
Tirou partido de mim
Abusou
Tirou partido de mim
Abusou

Você abusou
Tirou partido de mim
Abusou
Tirou partido de mim
Abusou
Tirou partido de mim
Abusou

Mas não faz mal
É tão normal ter desamor
É tão cafona sofrer dor
Que já não sei
Se é meninice ou cafonice
O meu amor
Se o quadradismo dos meus versos
Vai de encontro aos intelectos
Que não usam o coração
Como expressão

Você abusou
Tirou partido de mim
Abusou
Tirou partido de mim
Abusou
Tirou partido de mim
Abusou

E me perdoe
Se eu insisto nesse tema
Mas não sei fazer poema ou canção
Que fala de outra coisa
Que não seja o amor
Se o quadradismo dos meus versos
Vai de encontro aos intelectos
Que não usam o coração
Como expressão

Você abusou
Tirou partido de mim
Abusou
Tirou partido de mim
Abusou
Tirou partido de mim
Abusou.